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domingo, 12 de junio de 2011

¿Cómo llegó el ladrón a la Silla de Pedro? Cuarta Parte, 1a. Sección

¿Cómo llegó el ladrón a la Silla de Pedro?
Cuarta Parte, 1ª. Sección
Las Oscuras intenciones para manipular el Concilio Ecuménico Vaticano II en una
CONSPIRACIÓN CONTRA LA IGLESIA
(De la Introducción a la Edición Italiana,
Roma, 31 de agosto de 1962)

Por ser suficientemente claros y explicativos, los textos que a continuación se presentan nos manifiestan la existencia de un Complot contra la Iglesia existente desde tiempos muy remotos al Concilio Ecuménico Vaticano II, pero que éste evento representaba la oportunidad para los comunistas y masones incrustados en la cúpula Vaticana y en la Iglesia católica extendida en el Mundo, para destruir a ésta Institución fundada por Jesucristo sobre Pedro y desde el Tratado Vaticano-Moscú firmado en el tiempo del pontificado de Juan XXIII, para traicionar al mismo Magisterio de la Iglesia Católica Tradicional, desmoronarla haciéndola caer en contradicciones magisteriales y pontificias, desalentar y desarticular su feligresía y entregarla por fin, a las garras de la Sinagoga de Satanás (la masonería comunista, tentáculos del “pulpo”, denominación de Los Iluminati). Estos textos se han tomado de la Obra: “Complot contra la Iglesia” de Maurice Pinay, Caracas, Enero de 1964, obra cuya consulta recomendamos muy especialmente a todos los Católicos y hombres de buena voluntad.

Hemos partido de la “Introducción a la Traducción Italiana” que nos refleja la existencia de un Plan y sus verdaderas intenciones, hoy tan vigentes como antaño, por un grupo de clérigos y expertos en la materia y con el más santo interés de hacer preservar la Iglesia de Cristo y despertar las conciencias dormidas y desinformadas de la gran mayoría de clérigos y de católicos. De esta suerte, la Introducción nos precisa:

“Se está consumando la más perversa conspiración contra la Santa Iglesia. Sus enemigos traman destruir sus más sagradas tradiciones y realizar reformas tan audaces y malévolas como las de Calvino, Zwinglio y otros grandes heresiarcas, con el fingido celo de modernizar a la Iglesia y ponerla a la altura de la época, pero en realidad con el oculto propósito de abrir las puertas al comunismo, acelerar el derrumbe del mundo libre y preparar la futura destrucción del Cristianismo.

Todo esto que parece increíble, se pretende realizar en el Concilio Vaticano. Tenemos datos de que todo se ha tramado en secreto contubernio con los altos poderes del comunismo, de la masonería mundial y de la fuerza oculta que los controla.

Planean hincar un sondeo previo y comenzar por las reformas que menos resistencia provoquen en los defensores de la Santa Iglesia, para ir llevando poco a poco la transformación de ésta, hasta donde la resistencia de aquéllos lo permita.

Afirman además algo todavía más increíble para quienes ignoran que esas fuerzas anticristianas cuentan, dentro de las jerarquías de la Iglesia, con una verdadera quinta columna de agentes incondicionales a la masonería, al comunismo y al poder oculto que los gobierna, pues indican que esos cardenales, Arzobispos y Obispos, serán quienes formando una especie de ala progresista dentro del Concilio, tratarán de llevar a cabo las perversas reformas, sorprendiendo la buena fe y afán de progreso de muchos piadosos padres. (Cf. “Recuerdos de un perito del Concilio Vaticano II”, en http://antiiglesia.blogspot.com/ , Serie de Documentos: “Cómo llegó el ladrón a la Silla de Pedro? –próximos capítulos después de este intitulado “Conspiración contra la Iglesia”)

Aseguran que el llamado bloque progresista que se formará al iniciarse el Sínodo, contará con el apoyo del Vaticano, al que esas fuerzas anticristianas dicen influenciar, lo cual nos parece increíble y fruto más bien de alardes jactanciosos de los enemigos de la Iglesia, que de una realidad objetiva. Sin embargo, hacemos mención de esto, para que se pueda ver hasta dónde quisieran llegar los enemigos de la Catolicidad y del mundo libre.

Además de reformas peligrosas en la doctrina de la Iglesia y en su política tradicional, que contradicen manifiestamente lo aprobado por Papas y Concilios Ecuménicos anteriores, tratan de nulificar la Bula de excomunión lanzada por S. S. Pío XII contra los comunistas y los que con ellos colaboran (Tal es la intención del Tratado Vaticano-Moscú firmado en Francia durante el pontificado del Papa Juan XXIII, por su representante el Card. Tisserant. Juan XXIII es el Papa manipulable que esperaban miembros de la jerarquía masónico-comunista), para tratar de establecer una convivencia pacífica con el comunismo, que por una parte desprestigia a la Santa Iglesia ante todos los cristianos que luchan contra el comunismo materialista y ateo, y por otra parte, quebrante la moral de estos luchadores, facilite su derrota y provoque la desbandada en sus filas asegurando el triunfo mundial del totalitarismo rojo.

Se procura que por ningún motivo sean invitados como observadores los protestantes y ortodoxos que heroicamente están luchando contra el comunismo, sino sólo aquellas Iglesias controladas o Consejos de Iglesias controlados por la Masonería y el Comunismo o el poder oculto que los dirige. En esa forma, los masones o comunistas vestidos de hábito sacerdotal, que usurpan los puestos directivos en tales Iglesias, podrán colaborar sutil, disfrazada, pero efectivamente con sus cómplices introducidos en el clero católico. (Cf. “AA1025, Memorias de un antiapóstol”, en http://antiiglesia.blogspot.com/ , Serie de Documentos “¿Cómo llegó el ladrón a la Silla de Pedro?”, siguiente parte de estos documentos “Conspiración contra la Iglesia” del muy autorizado Libro “Complot contra la Iglesia”, Maurice Pinay, Caracas, 1964)

Por su parte, el Kremlin ha aprobado ya negar pasaporte a los Prelados firmemente anticomunistas, permitiendo solamente la salida de los Estados satélites a sus agentes incondicionales o a quienes sin serlo, se hayan doblegado ante el temor de las represalias rojas. De esa manera, la Iglesia del Silencio carecerá, en el Concilio Vaticano II, de quienes mejor podrían defenderla e informar al Santo Sínodo la verdad de lo que ocurre en el mundo comunista.

Sin duda a quienes lean esto les va a parecer increíble, pero lo que ocurra en el Santo Concilio Ecuménico les abrirá los ojos y los convencerá de que estamos diciendo la verdad, porque es allí en donde el enemigo piensa jugarse una carta decisiva, contando, según asegura, con cómplices incondicionales de las más altas jerarquías eclesiásticas. (Cf Mensajes de Nuestra Señora de las Rosas a Verónica Lueken sobre “El Verdadero Tercer Secreto de Fátima”: que consiste en la revelación de que Satanás se infiltraría en los más Altos Reinos de la Iglesia y llegaría hasta su Vértice –la Silla de Pedro-, revelación auténtica que Nuestra Señora de Fátima hizo a la Vidente Sor Lucía, obligada a guardar silencio por el Card. Karl Joseph Ratzinger –hoy Benedicto XVI-, el Card. Ángelo Sodano Spigeel y Mons. Tarcisio Bertone, segundo de a bordo del Card. Ratzinger y Encargados de difundir el Tercer Secreto de Fátima mismo que primero silenciaron y luego lo distorsionaron -Cf “Cronología de un Encubrimiento”, en el Website: http://www.tldm.org -)

Continúa la obra de Maurice Pinay revelando: “Otro de los planes siniestros que fraguan, es el de lograr que la Santa Iglesia se contradiga a sí misma, perdiendo con ello autoridad sobre los fieles, porque luego proclamarán que una Institución que se contradice no puede ser Divina. Con este argumento, piensan dejar las Iglesias desiertas y lograr que los fieles pierdan toda su fe en el clero, para que lo abandonen.

Proyectan que la Iglesia declare que lo que durante siglos afirmó que era malo, ahora afirme que es bueno. Entre otras maniobras que preparan con dicho fin, destaca por su importancia el cambio de actitud de la Santa Iglesia con respecto a los judíos réprobos, como llamó San Agustín tanto a los que crucificaron a Cristo como a sus descendientes, enemigos capitales del Cristianismo.

La unánime doctrina de los Grandes Padres de la Iglesia, ese “unanimis consensos Patrum” que la Iglesia considera como fuente de Fe, condenó a los judíos infieles y declaró buena y necesaria la lucha contra ellos, lucha en la que, poniendo el ejemplo, participaron destacadamente, como lo demostraremos con pruebas irrefutables, San Ambrosio Obispo de Milán, San Jerónimo, San Agustín de Hipona, San Juan Crisóstomo, San Atanasio, San Gregorio de Nazianzo, San Basilio, San Cirilo de Alejandría, San Isidoro de Sevilla, San Bernardo y hasta Tertuliano y Orígenes, éstos dos últimos, en su época de indiscutible ortodoxia.

Además, durante diecinueve siglos, la Iglesia luchó enérgicamente contra los judíos, como lo demostraremos también con documentos fidedignos como las Bulas de los Papas, Actas de Concilios Ecuménicos y Provinciales como el famosísimo Cuarto de Letrán y muchos otros, doctrinas de Santo Tomás de Aquino, de Duns Scout y de los más importantes Doctores de la Iglesia; y también con fuentes judías de incontrovertible autenticidad, como las Enciclopedias Oficiales del Judaísmo, las obras de ilustres Rabinos y las de los más famosos historiadores judíos.
Pues bien, los conspiradores judíos, masones y comunistas, pretenden en el próximo Concilio, aprovechando según dicen ellos, el desconocimiento de la mayoría del clero sobre la verdadera historia de la Iglesia, dar un golpe de sorpresa, pugnando por que el Santo Concilio Ecuménico que está por reunirse, condene el antisemitismo, condene toda lucha contra los judíos, que como lo demostraremos también en esta Obra con pruebas incontrovertibles, son los dirigentes de la masonería y del comunismo internacional. Pretenden que se declare que los judíos réprobos, considerados como malos por la Iglesia durante diecinueve siglos, sean declarados buenos y queridísimos de Dios, contradiciendo con ello el “unanimus consensus Patrum”, que estableció precisamente lo contrario, así como lo afirmado por diversas Bulas Papales y Cánones de Concilios Ecuménicos y Provinciales.

Como los judíos y sus cómplices dentro del clero católico consideran antisemitismo toda lucha contra las maldades de los judíos y sus conspiraciones contra Cristo Nuestro Señor y la Cristiandad, han declarado, según lo demostramos también en este libro –“Complot contra la Iglesia”, Maurice Pinay, Caracas, 1964- , que las fuentes del antisemitismo han sido: el mismo Cristo, los Evangelios y la Iglesia Católica, que durante casi dos mil años lucharon en forma perseverante en contra de los judíos que repudiaron a su Mesías.

Lo que tratan pues con la condenación del antisemitismo, que a veces llaman racismo antisemita, es que S.S. el papa y el Sacro Concilio que está por reunirse, al condenar el Antisemitismo, sienten el precedente catastrófico de que la Iglesia se contradice a sí misma y condenen además, sin darse cuenta, en forma táctica, al mismo Cristo Nuestro Señor, a los Santos Evangelios, a los Padres de la Iglesia y a la mayoría de los Papas, entre ellos a Gregorio VII (Hildebrando), a Inocencio II, a Inocencio III, a San Pío V y a León XIII, que como lo demostramos en esta obra (op. cit. ut supra), lucharon encarnizadamente contra los judíos y la Sinagoga de Satanás.

Al mismo tiempo, con tales condenaciones lograrían sentar en el banquillo de los acusados a muchísimos Concilios de la Santa Iglesia, entre ellos los Ecuménicos de Nicea y segundo, tercero y cuarto de Letrán, cuyos cánones estudiaremos en este libro y que tanto lucharon contra los hebreos. En una palabra, los siniestros conspiradores, traman para que la Santa Iglesia, al condenar el antisemitismo, se condene a sí misma, con los resultados desastrosos que es fácil comprender.

Ya en el Concilio Vaticano Anterior intentaron iniciar, aunque en forma encubierta, este viraje en la doctrina tradicional de la Iglesia, cuando por medio de un golpe de sorpresa y de insistentes presiones, lograron que muchísimos Padres firmaran “un postulado a favor de los judíos”, en el que explotando el celo apostólico de los piadosos Prelados, se hablaba inicialmente de un llamado a la conversión de los israelitas, proposición impecable desde un punto de vista teológico, para deslizar a continuación encubiertamente el veneno, haciendo afirmaciones, que como lo demostraremos en el curso de este trabajo, significan una contradicción abierta con la doctrina establecida al respecto por la Santa Iglesia.

Pero en esta ocasión, cuando la Sinagoga de Satanás (se refiere a la secta masónica) creía tener asegurada la aprobación del postulado por el Concilio, la asistencia de Dios a su Santa Iglesia impidió que el Cuerpo Místico de Cristo se contradijera a sí mismo y fructificaran las conspiraciones de sus milenarios enemigos. Estalló súbitamente la guerra Franco-Prusiana, Napoleón III tuvo que retirar precipitadamente las tropas que defendían a los estados Pontífices y los ejércitos de Víctor Manuel se aprestaron a avanzar arrolladoramente sobre Roma, por lo que se tuvo que disolver con rapidez el Santo Concilio Vaticano I y tuvieron que regresar a sus Diócesis los Prelados, antes de que pudiera ponerse siquiera a discusión el famoso postulado a favor de los judíos.

No fue ésta por cierto la primera vez que la Divina Providencia impidió por medios extraordinarios un desastre de tal género; la historia nos muestra que lo ha hecho en infinidad de casos, utilizando como instrumento en la mayor parte de ellos a los Papas, a piadosos Prelados como San Atanasio, San Cirilo de Alejandría, San Leandro, el cardenal Aimerico y hasta a humildes frailes como San Bernardo o San Juan de Capistrano. En otros casos como en el citado anteriormente, incluso se ha valido de monarcas ambiciosos como Víctor Manuel y el Rey de Prusia.

Sabedores nosotros, a mediados del año pasado, de que el enemigo volvía a la carga con una conspiración que tiene por objeto abrir las puertas al comunismo, , preparar el hundimiento del mundo libre y asegurar la entrega de la Santa iglesia en las garras de la Sinagoga de Satanás, nos lanzamos sin pérdida de tiempo a recopilar documentos y escribir la presente obra (“Complot contra la Iglesia”), que más que un libro sostenedor de cierta tesis, es un conjunto ordenado de Actas de los Concilios, Bulas de los Papas y toda clase de documentos y fuentes de las que desechamos todas aquellas de autenticidad o veracidad dudosa, seleccionando las de valor probatorio incontrovertible.

En este libro, no sólo se denuncia la conspiración que el comunismo y la Sinagoga de Satanás han tramado en contra del Concilio Vaticano II, sino que se hace un estudio concienzudo de las anteriores conjuras, que en más de diecinueve siglos le sirvieron de precedente, pues lo que ocurrirá en el Santo Sínodo que está por reunirse, ha ocurrido ya repetidas veces en los siglos anteriores. Por ello, para poder entender en toda su magnitud lo que va a suceder, es indispensable conocer los antecedentes y también la naturaleza de esa quinta columna enemiga introducida en el seno del clero, haciendo para ello un estudio detenido, en la Cuarta Parte, basado en documentación impecable.

Como además, lo que se pretende de la Santa Sede y del Concilio Vaticano II es que destruyan ciertas tradiciones de la Iglesia, con el fin de facilitar los triunfos del comunismo y de la masonería (Sinagoga de Satanás), en las dos primeras partes de esta obra hacemos un estudio minucioso, recurriendo a las fuentes más serias, sobre lo que podría llamarse la quinta esencia de la masonería y del comunismo ateo y estudiando la naturaleza del poder oculto que las dirige. (Nota del MNDP: “Nuestra Señora de las Rosas” en Sus Mensajes a Verónica Lueken, en Bayside, el “Lourdes de América”, denomina a este poder oculto como “el pulpo”, que podemos pensar anticipadamente que se trate de “Los Iluminati”, cf. La Masonería, en la Sección anterior de esta Serie de Documentos: “¿Cómo llegó el ladrón a la Silla de Pedro?” en referencia al Mensaje de Dios Padre dado al Profeta Mexicano JV el 7 de mayo del 2005: “El ladrón se introdujo ya en el lugar más santo que tenéis sobre la Tierra, Mi Iglesia”, en los mensajes proféticos a "JV".

De esta manera, siendo la Cuarta Parte de la obra más importante, las tres primeras y sobre todo la tercera, hacen verdaderamente comprensible en toda su magnitud la conspiración que amenaza a la Santa iglesia, conspiración que no se reduce a las actividades del próximo Sínodo Universal, sino que abarca todo el futuro de la Iglesia, ya que el enemigo tiene calculado, que si por cualquier motivo surgen en el santo Sínodo fuertes reacciones contra sus proyectadas reformas, que hagan fracasar el intento en el Concilio Vaticano II, seguirá con posterioridad aprovechando cualquier oportunidad para volver a la carga, utilizando las fuertes influencias que dicen tener en la Santa Sede.

Pero estamos seguros que, a pesar de las asechanzas del enemigo, la asistencia de Dios a su Santa Iglesia hará fracasar esta vez, como en otras anteriores, sus pérfidas maquinaciones. Escrito está: “Las Fuerzas del Infierno no prevalecerán contra ella”. (Nota del MIDP: Estos ataques y complot contra la Iglesia sí alcanzaron triunfos del binomio masonería-comunismo incrustado en la jerarquía vaticana y en la Iglesia Católica en todo el Mundo, dirigido por Los Iluminati. Este complot del comunismo y de la masonería, y las obras de demolición de la Iglesia estaba ya visto por la Estigmatizada Religiosa Capuchina Ana Catalina Emmerick, en las Revelaciones y Visiones que tuvo de 1817 a 1822, cf. En el documento: “La demoledora obra de la masonería eclesiástica y laica” en la Sección de SECTAS de http://antiiglesia.blogspot.com/ . La existencia de un plan masónico-comunista se verifica, dentro de otras pruebas, con el documento “AA1025, Memorias de un antiapóstol”; y las acciones turbulentas y demoníacas realizadas durante el Concilio Vaticano II y en la época Post-Conciliar para demoler a la Iglesia y acabar con la Cristiandad, se aprecian en el artículo intitulado: “Recuerdos de un perito en el Concilio Vaticano II”, escrito por el Excmo. Sr. Cardenal Alfons M. Stickler, ambos documentos aparecen posteriormente en esta misma Serie de Documentos).

Los anteriores textos fueron tomados de la muy importante obra: “Complot contra la Iglesia”, de Maurice Pinay, Caracas, Enero, 1964.
Nota: Esta obra puede conseguirse con el Sr. Rogelio González Orendain, TEL. 5546-3465 (de 16 a 21 hrs.) en la Ciudad de México, Distrito Federal, con reparto al Interior de la República y Envíos al Extranjero; y en el único Puesto de Libros ubicado en Ave. Juárez, frente a la Alameda Central casi a la altura del Hemiciclo a Juárez.

(Esta Serie Continúa con los Documentos: “AA1025, Memorias de un antiapóstol” y “Recuerdos de un perito del Concilio Vaticano II”, del Excmo. Sr. Cardenal Alfons M. Stickler).