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domingo, 12 de junio de 2011

¿Cómo llegó “el ladrón” a la Silla de Pedro? Tercera Parte, 3a. Sección

ANTI-IGLESIA
Categoría: Anti-Papa

¿Cómo llegó “el ladrón” a la Silla de Pedro?
Tercera Parte, Tercera Sección 
‘La Masonería enemiga de la Iglesia’

El tema de la masonería ha sido tratado con maestría y profundidad por personalidades eminentes y copiosamente documentadas, como Su Santidad el Papa León XIII; el Eminentísimo Cardenal José Maria Caro R., Arzobispo de Santiago de Chile; Monseñor León Meurin, S. J., Arzobispo, Obispo de Port-Louis y otros varios eruditos escritores eclesiásticos y seglares, nos limitaremos a transcribir literalmente tan autorizadas opiniones, para no desvirtuar en lo más mínimo su gran autoridad, refiere la Monumental Obra intitulada “Complot contra la Iglesia” de Maurice Pinay.

“Su Santidad León XIII en su Encíclica Humanum Genus dice literalmente: “Los Romanos Pontífices, nuestros antecesores, velando solícitos por la salvación del pueblo cristiano, conocieron bien pronto quién era y qué quería este capital enemigo apenas asomaba entre las tinieblas de su oculta conjuración, y cómo, declarando su santo y seña, amonestaron con previsión a príncipes y pueblos que no se dejaran coger en las malas artes y acechanzas preparadas para engañarlos. Dióse el primer aviso del peligro el año 1738 por el Papa Clemente XII (Const. In Eminenti, die 24 Aprilis 1738), cuya Constitución confirmó y renovó Benedicto XIV (Const. Providas, die 18 maii 1751), Pío VII (Const. Ecclesiam a Jesu Christo, die 13 Septembris 1821) siguió las huellas de ambos, y León XII, incluyendo en la Constitución Apostólica Quo Graviora (Const. Data die 13 Martii 1825) lo decretado en esta materia por los anteriores, lo ratificó y confirmó para siempre. Pío VIII (Encyc. Traditi, die 21 Maii 1829), Gregorio XVI (Encyc. Mariari, die 15 Augusti 1835) y Pío IX (Encyc. Qui pluribus, die 9 Novemb. 1816) Alloc. Multiplices inter, die 25 Septemb. 1865, etc.) por cierto repetidas veces, hablaron en el mismo sentido”.

“Ahora, a ejemplo de nuestros Predecesores, hemos resuelto declararnos de frente contra la misma sociedad masónica, contra el sistema de su doctrina, sus intentos y manera de sentir y obrar, para más y más poner en claro su fuerza maléfica e impedir así el contagio de tan funesta peste”.

“No puede al árbol bueno dar malos frutos, ni el árbol malo dar buenos frutos (Matth. Cap. VII, v. 18), y los frutos de la secta masónica son, además de dañosos, acerbísimos. Porque de los certísimos indicios que hemos mencionado antes resulta el último y principal de sus intentos; a saber: el destruir hasta los fundamentos todo el orden religioso y civil establecido por el Cristianismo, levantando a su manera otro nuevo con fundamentos y leyes sacadas de las entrañas del naturalismo”.

“Sin esto, los turbulentos errores que ya hemos enumerado han de bastar por sí mismos para infundir a los Estados miedo y espanto. Porque quitado el temor de Dios y el respeto a las leyes divinas, menospreciada la autoridad de los príncipes, consentida y legitimada la manía de las revoluciones, sueltas con la mayor licencia las pasiones populares, sin otro freno que la pena, ha de seguirse por fuerza universal mudanza y trastorno. Y aún precisamente esta mudanza y trastorno es lo que muy de pensado maquinan y ostentan de consuno muchas sociedades de comunistas y socialistas, a cuyos designios no podrá decirse ajena la secta de los masones, como que favorecen en gran manera sus intentos y conviene con ellas en los principales dogmas”.

“Sea como quiera, ante un mal tan grave y ya tan extendido, lo que a Nos toca, venerables Hermanos, es aplicarnos con toda el alma en busca de remedios. Y porque sabemos que la mejor y más firme esperanza de remedio está puesta en la virtud de la Religión divina, tanto más odiada de los masones cuanto más tenida, juzgamos ser lo principal el servirnos contra el común enemigo de esta virtud saludable. Así que todo lo que decretaron los Romanos Pontífices, nuestros antecesores, PATRA impedir las tentativas y los esfuerzos de la secta masónica, cuanto sancionaron para alejar a los hombres de semejantes sociedades o sacarlos de ellas, todas y cada una de estas cosas damos por ratificadas, y las confirmamos con nuestra autoridad apostólica”.(Cf. León, P. P. XIII. Carta Encíclica Humanum Genus. 20 Abril 1884)

“Como se ve, dice Pinay, tanto su santidad el Papa León XIII como varios Sumos Pontífices anteriores son muy claros al condenar la masonería, reconociendo asimismo sus intentos de destruir a la cristiandad, aliada con socialistas y comunistas. ¿Y quiénes dirigen a la masonería?” Como lo demuestra la obra “Complot contra la Iglesia”, los dirigentes de esta perniciosa secta o sinagoga de los demonios, son los mismos que dirigen al socialismo y el comunismo, es decir:”los judíos”.

La Masonería fundada por los judíos.

“Desenmascarar a la masonería –dijo el Papa León XIII-, es ‘vencerla’. Si la desnudamos de sus velos, todo espíritu recto, todo corazón honrado se apartará de ella con horror; y por este solo hecho caerá anonadada y execrada por los mismos que la obedecen.

El ilustre sabio jesuita Mons. León Meurin, s.j., Arzobispo, Obispo de Port-Louis, en su laboriosísima obra “Simbolismo de la Masonería”, nos demuestra con documentación aplastante que los judíos son los fundadores, organizadores y dirigentes de la Masonería; la que utilizan para lograr el dominio mundial, destruir a la santa Iglesia Católica, y demás religiones existentes. Entre la autorizada bibliografía que presenta al respecto figuran algunas citas que mencionaremos a continuación:

“El Primer Consejo Supremo, como ya hemos dicho, fue constituido el 31 de mayo de 1801, en Charleston, grado 33 de latitud norte, bajo la presidencia del judío Isaac Long, hecho Inspector general por el judío Moisés Cohen, que había recibido su grado en Spitzer, de Hyes, de Franken y del judío Morin”. (Cf. Pablo Rosen. “Satán y Cía.” Pág.219)”

“Eran pues judíos los fundadores del primer Gran Consejo que había de convertirse en el centro de la Masonería cosmopolita. Y lo situaron en América, en una ciudad elegida precisamente en el grado 33 de latitud norte. El Jefe Supremo vive desde 1801 en Charlestón. Este Jefe era en 1889 Albert Pike, a quien ya hemos nombrado en su Carta Encíclica, fechada el 14 de julio de 1889, aniversario y centenario célebres, él toma el título de cada uno de los 33 grados y añade los siguientes: “Muy Poderoso Soberano Comendador, Gran Maestro del Supremo Consejo de Charlestón, Primer Consejo Supremo del Globo, Gran Maestre Conservador del Palladium Sagrado, Soberano Pontífice de la Masonería Universal. Con estos títulos “pomposos” publicó su carta Encíclica, en el año trigésimo primero de su pontificado, asistido por diez Ilustrísimos, Muy Iluminados y Muy sublimes Hermanos, Soberanos, Grandes Inspectores Generales, Magos Elegidos, que componen el Serenísimo Gran Colegio de los Masones Eméritos, Consejo de la Falange de Selección y del batallón Sagrado de la Orden”. (Cf. Adolphe Ricoux. Págs. 78 a 95).

El origen judío del ritualismo y simbolismo de la secta masónica.

“Los ritos y símbolos de la masonería y de las otras sociedades secretas recuerdan constantemente la Kábala y el Judaísmo: la reconstrucción del Templo de Salomón, la estrella de David, el sello de Salomón, los nombres de los diferentes grados, como, por ejemplo, caballero Kadosh. “Kadosh” en hebreo significa santo. Príncipe de Jerusalén, príncipe de Líbano, caballero de la serpiente de Airain, etc. Y la plegaria de los masones ingleses, adoptada en una reunión celebrada en 1663, ¿no recuerda de una manera evidente el Judaísmo?

Finalmente la masonería escocesa se servía de la era judía; por ejemplo, un libro del masón americano Pike (Cf. Pike. La Moral y el Dogma en el Rito Escocés), escrito en 1881, está fechado en el “anno mundi 5641”. Actualmente no se conserva esta cronología sino en los altos grados, mientras que los masones añaden generalmente cuatro mil años en la era cristiana y no 3760 como los judíos”. (Cf. Maurice Fara. “La Masonería en Descubierto”. Ediciones La Hoja de Roble, Buenos Aires. Pág. 23).

¿Quiénes son los verdaderos dirigentes de la Masonería?

Este es uno de los misterios de la secta, uno de los secretos más cuidadosamente guardados; pero puede asegurarse que el trabajo masónico en el mundo entero, se desarrolla de acuerdo con un mismo y único plan, que sus medios son siempre y en todas partes idénticos, y que los fines perseguidos son constantemente los mismos. Esto nos induce a creer que existe un centro único que dirige todos los movimientos de la secta”.

La selección de los jefes efectivos que muy pocos iniciados conocen, funcionan en la provechosa y secreta dependencia de los cabalistas israelitas, se puede ver en Gougenot des Mousseaux; “El Judío, el Judaísmo y la Judaización de los Pueblos Cristianos”, Págs. 338 y 339 y que los verdaderos jefes de la masonería son “los amigos, los auxiliares, los vasallos del judío, a quien acatan como soberano señor”. Otros estudiosos del tema comparten la misma opinión anterior: Eckert, Drumont, Deschamps, Monseñor Jouin, Lambelin y otros conocedores de las cuestiones masónicas y judías.

Poncins precisa que la Franc-Masonería es una sociedad secreta. Está dirigida por una minoría internacional. Ha jurado un odio implacable al Cristianismo. Estos tres rasgos característicos son precisamente los mismos que definen al Judaísmo y constituyen la demostración de que los judíos son el elemento director de las logias”. (Cf. León de Poncins. “Las Fuerzas Secretas de la Revolución”. Págs. 139; 40 y 41).

El judaísmo busca el dominio o control de un Gobierno Mundial.

Dentro de otras muy importantes lecturas de la obra de Maurice Pinay, destaca: “El periódico “Los Archivos Israelitas” soñaba con un tribunal análogo en 1864 (se refiere al sueño judío de crear un Jurado o Tribunal Mundial para juzgar inapelablemente a todas las naciones, así como las querellas entre nación y nación. Tales son los sueños de Israel). Y estos sueños de Israel, como siempre, coinciden con los de la masonería. “Cuando se haya establecido la República en toda la vieja Europa –escribe el “Almanaque de los Franc-Masones”- será cuando reine Israel en Autócrata sobre esta vieja Europa”. Esta ambición de la judería coincide con lo profetizado en el Libro del Apocalipsis referente al Dragón de las Siete cabezas con un cuerno cada una, y de una de las cuales tiene tres cuernos, de entre los cuales brota un cuerno más, “éste es Israel”, siendo así en total los Diez Reinos, de los cuales surge con mayor poder y dominio, despuntando, el cuerno que representa a Israel.

El Excmo. Cardenal José Ma. Caro, Arzobispo de Santiago y Primado de Chile, también en su documentada obra “El Misterio de la Masonería”, demuestra que son los judíos quienes dirigen a dicha Secta, con el objeto de dominar al mundo y aniquilar a la Santa Iglesia Católica.

El Cardenal Caro, en relación al origen de la masonería afirma que el Ritual masónico denuncia con evidencia su origen judío: los símbolos, comenzando por la misma Biblia, es escudo de armas, en que se trata de desplegar heráldicamente las varias formas de los querubines descritos en la segunda visión de Ezequiel, un buey, un hombre, un león y un águila, las dos columnas del templo masónico, recuerdo este último del templo de Salomón; la reconstrucción del templo, que es la obra masónica, etc. Las leyendas y catecismos, tomados en gran parte de la Biblia, tergiversándola casi siempre al saber masónico, especialmente la leyenda de Hiram, que tan importante papel desempeña en el Ritual masónico.

Las palabras o términos usuales, como los nombres de las columnas Booz y Jakin, las palabras de reconocimiento y de pase, v. gr., Tubalcain, Schiboleth, Giblim o Moabon, Nekum o Nekam, Abilac, etc. La importancia que se da a los números, cosa muy propia de la Kábala, es también otro testimonio de la influencia Kabalística en la Masonería.

Finalmente los hechos, el reinado de terror, la expresión de odio satánico contra la Iglesia, contra Nuestro Señor Jesucristo, las horribles blasfemias en que prorrumpían los revolucionarios masones en Francia, no son más que la expresión y el cumplimiento de las aspiraciones de las sectas kabalísticas y secretas que durante varios siglos venían conspirando secretamente contra el cristianismo y contra la Iglesia Católica.

Podemos añadir a la lista del Cardenal Caro, dentro de estas demoníacas prácticas rituales de la secta masónica, el himno luciférico que pronuncian insultando a Adonai (uno de los Nombres de Dios en la Biblia) y adorando a Baphomet (Lucifer) y el apuñalamiento de un cráneo (símbolo de una cabeza) coronado con una ‘Tiara’ (Triple Corona usada anteriormente por los Papas)(Cf. “El Triunfo de la Virgen María sobre la Masonería” en http://antiiglesia.blogspot.com/  Secc. SECTAS).

Finalmente, lo que los bolchevistas judíos en su mayor parte hacen ahora en Rusia contra el Cristianismo, no es más que otra edición de lo que hicieron los masones en la Revolución Francesa. Los ejecutores son distintos; la doctrina que mueve y autoriza y la dirección suprema es la misma”. (Cf. José María Cardenal Caro R., Arzobispo de Santiago. Primado de Chile. “El Misterio de la Masonería”. Editorial Difusión. Pág. 258)

La Masonería favorece y propaga el Comunismo que es obra judía, binomio del Complot contra la Iglesia, la manipulación del Concilio Ecuménico Vaticano II y la usurpación de la Silla de Pedro.

Después de disponer de la anterior información, es fácil comprender que ha habido un Complot contra la Iglesia de Cristo que va más allá del pontificado de Juan XXIII, la autenticidad de la existencia de varios planes para introducirse en la Iglesia, fraguados por la judería, la francmasonería y el comunismo, bajo una cabeza a quien la Virgen denomina “el Pulpo”.

Lenin y Stalin querían esta penetración a la Iglesia y a los seminarios, y valerse de los mismos Organismos, Instituciones, Concilios, Teología y Exégesis, para destruirla desde su Liturgia, Dogmática, Leyes canónicas, Moral, Doctrina, Enseñanza, Finanzas, funciones sacerdotales, Celebración Eucarística, y consecuentemente conquistar las más altas esferas de la Jerarquía Vaticana para comandarla y destruirla.

El Cardenal Caro demuestra en su obra que judíos y masones propagan el comunismo.

Una selección de sus textos nos dice:
“Según la “Tribuna Rusa”, que aparece en Munich en lengua rusa, el judaísmo militante mantendrá sobre diferentes planes las organizaciones siguientes de combate, más o menos disfrazadas, pero todas con el fin de preparar el triunfo de la 3ª. Internacional”.

“1ª. Internacional Dorada (plutocracia y alta finanza internacional)”…”
  2ª. La Internacional Roja, o Unión Internacional de la Democracia Social Obrera. Esta comprende: a) la segunda Internacional;…B) la Internacional 21/2 (la de Viena;…) y c) la Internacional No. 3 o Internacional Comunista…”

A esta hidra de tres cabezas, que para más comodidad obran separadamente, se agrega el Profintern (Oficina Internacional de las Asociaciones Profesionales).
  3ª. La Internacional Negra, o Unión del Judaísmo de Combate.

Idéntico trabajo desarrollaba el judaísmo. Nosotros, los emigrados rusos, hemos visto con nuestros propios ojos la inmensa cantidad de judíos que figuran en las filas de los autores de la revolución. Prescindiendo de los trabajos preparatorios de esa revolución. Y demuestra también la enorme presencia de judíos entre los mandos en Rusia, en el Soviet Supremo.

El Partido Comunista, el Soviet Supremo y el Ejército Rusos están plagados de judíos en sus mandos, por lo que es fácil entender la doble actuación de una falsa jerarquía que ha penetrado, dirigidos por los judíos y son francmasones y comunistas.

La penetración a la Iglesia por los masones-comunistas, ambos al servicio de la judería satánica fue predicha por la Virgen en Fátima a los tres pastorcitos (El Verdadero Secreto de Fátima, a Sor. Lucía Dos Santos y a Jacinta y Francisco). En Bayside se lo confirmaba a Verónica Lueken. La Virgen había advertido que Satanás entraría en la Iglesia en 1972, y que llegaría hasta la Silla de Pedro, hasta el Vértice de la Iglesia, que es el contenido del Tercer Secreto de Fátima (cf. “El Verdadero Tercer Secreto de Fátima” -en 5 partes-, “Cronología de un Encubrimiento”, en los Websites: http://www.fatima.org  y en http://www.tldm.org

Para abundar sobre estos temas de los planes y acciones de la masonería y el Comunismo pueden consultarse los documentos: “El Triunfo de la Virgen María sobre la Masonería”; “La demoledora obra de la masonería eclesiástica y laica” –Visiones y Revelaciones a la venerable Ana Catalina Emmerick-; “Apocalipsis”; “El Verdadero Tercer Secreto de Fátima” –en 5 documentos o partes-; “Cronología de un Encubrimiento”, en los Websites referidos.